El Covid-19 no es la infección: la infección somos los humanos

Foto de Antoine GIRET en Unsplash

La Naturaleza ha enfermado. Llevamos maltratándola durante siglos. Como ser vivo que es ha generado sus defensas. Ha desplegado el coronavirus SARS-CoV-2 para combatir al parásito que le ha provocado la enfermedad: el ser humano.

No hay nada extraño en esto. La Naturaleza se defiende de sus infecciones, como todo ser vivo. Del mismo modo que cuando un individuo, humano, animal o vegetal, genera o intenta generar sus propias defensas para combatir sus enfermedades, la Naturaleza usa las suyas.

En nuestro planeta habita un sinfín de especies. Curiosamente, todas, con la salvedad de los humanos, se desenvuelven en un ecosistema estable, sin mayor ambición que comer, protegerse y reproducirse. La Humanidad parece un elemento extraño en todo el bello y perfecto conjunto que la Naturaleza ha tardado millones de años en crear.

El resto de especies parecen todas vivir en armonía con la Naturaleza, son parte de ella, no la molestan. Por su parte, la Humanidad, parece no saber funcionar sin destruir el medio ambiente, expoliándolo. Y así, durante siglos.

La Naturaleza es un sistema finito, limitado. Millones de variables le confieren unas dimensiones orgánicas y funcionales determinadas, gobernadas por la tendencia al mantenimiento de un equilibrio que da armonía a todas las cosas y que la ha mantenido estable durante millones de años.

Dentro de la Naturaleza, los humanos no paran de multiplicarse y han desplegado la Economía que, al igual que la especie humana, no conoce otro horizonte que el crecimiento. El resultado es simple y, sintentizando mucho: la Economía y la Humanidad no caben en La Naturaleza.

La Naturaleza, ya enferma, ha dicho basta y, su primer mecanismo de defensa ha sido el coronavairus SARS-CoV-2 que, para desgracia de la Humanidad, le está funcionando bien.

La Humanidad debe reflexionar un poco cuando supere esta circunstancia de tintes apocalípticos. Habrá tiempo entre los que sobrevivan a la Covid-19 de pensar cómo hacer las cosas mejor.

Entonces, la Humanidad deberá mirar más a sus compañeros de planeta (animales y plantas) y tomar buena nota de cómo lo hacen.